Alergias en los perros: lo que necesitas saber

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Las alergias son una de las principales causas por las que se realizan visitas al veterinario, de hecho, han aumentado estos casos durante los últimos años. Están causadas por ciertos alérgenos que se encuentran en el ambiente y pueden ser inhalados, ingeridos o simplemente entrar en contacto con la piel del animal. Estos alérgenos pueden ser inofensivos para muchos perros, pero otros desarrollarán una reacción alérgica provocada por una respuesta exagerada de su propio sistema inmune denominada hipersensibilidad.

En este artículo hablaremos de los síntomas por los que podemos reconocer una alergia, de las principales causas de alergia en perros y de las posibilidades de un tratamiento efectivo en cada caso.

Síntomas de las alergias en los perros

Las lesiones producidas por una alergia se desarrollarán en la piel de nuestra mascota. Podemos observar en su comportamiento como se frotan la cara contra objetos, rozan sus costados contra los muebles, lamen sus patas hasta que estas se irritan, se muerden o rascan constantemente.

Los principales síntomas en perros alérgicos son:

  • Irritación, inflamación o enrojecimiento de la piel: Estos problemas pueden presentarse en todo el cuerpo, pero las zonas más propensas son las manos (entre los dedos y almohadillas), cabeza (labios, ojos y orejas), abdomen, ingles y axilas.
  • Lesiones inespecíficas asociadas al rascado o lamido: Producidas por el propio animal al intentar aliviar el picor. Eritemas, erosiones, alopecias, liquenificación, hiperpigmentación, seborrea.
  • Infecciones secundarias: Provocadas por el sobrecrecimiento de bacterias o levaduras oportunistas.
  • Sacudidas o estornudos: Puede sacudir en exceso su cuerpo o cabeza por molestias ocasionadas por el picor.
  • Vómitos y diarreas: Pueden ir acompañados de pérdida de peso y debilidad. Más frecuentes en alergias alimentarias.

A continuación abordamos los tipos de alergias más comunes en perros:

Dermatitis atópica

Los alérgenos más importantes en esta patología son los ácaros, tanto los del polvo como los de almacén. Con menor frecuencia, se observan reacciones alérgicas frente a pólenes. La sensibilización ocurre principalmente vía transcutánea y, en menor medida, vía inhalatoria. El prurito (picor) es el principal signo observable, pudiendo su distribución ser generalizada o localizada a nivel facial, pedal o abdominal. Suele aparecer entre los 6 meses y los 3 años de edad.

Hay que tener en cuenta que la atopia es una enfermedad controlable, pero no curable, necesitando tratamiento de por vida. En un primer momento se controlan las dermatitis asociadas al prurito. Después, como en cualquier otro proceso alérgico, la base del manejo es evitar o disminuir el contacto con el alérgeno. En este caso, tratando con acaricidas los hogares de perros alérgicos.

Cuando no se controla el proceso de esta manera disponemos de dos tratamientos alternativos. La desensibilización que consiste en inyectar al animal bajas cantidades de alérgeno con el objeto de reducir la reacción a la exposición natural al mismo, o el control sintomático del prurito (del que hablaremos más adelante).

Alergias alimentarias

El alérgeno suele ser un producto básico de la dieta que consume el perro (carne de vacuno, pollo, lácteos, trigo, huevo), que con frecuencia está presente dentro de las dietas comerciales. La manifestación más común es el prurito durante todo el año, afectando comúnmente a los pabellones auriculares, cabeza y manos. También pueden aparecer manifestaciones digestivas como vómitos o diarreas. Las lesiones más frecuentes son las secundarias al rascado (alopecias, erosiones, costras, etc.)

Esta enfermedad se confirma mediante la prueba de la dieta de eliminación. Se alimenta al animal con una dieta casera compuesta por una carne como fuente proteica y un vegetal como fuente de hidratos de carbono (arroz o patata), no debiendo haber ingerido el paciente la fuente proteica previamente. Alternativamente se pueden utilizar dietas comerciales a base de proteínas hidrolizadas. Durante el período de prueba el animal no debe ingerir nada más. Si los signos clínicos desaparecen tras 8 semanas de esta dieta, se confirma la enfermedad si al reintroducir la dieta original reaparecen los síntomas.

Una vez confirmado el proceso, si se desea determinar el alérgeno causante, se reintroducen nuevos ingredientes, de uno en uno, cada 15 días. Si aparece prurito con uno de ellos, se confirma como el alérgeno que provoca la alergia. El tratamiento a seguir en este caso es obvio: eliminar de la dieta que consume el animal este alérgeno.

Dermatitis alérgica a la picadura de pulgas

Consiste en una hipersensibilidad frente a componentes de la saliva de las pulgas. El proceso suele ser estacional, iniciándose en verano. Se manifiesta con prurito y formación de costras en el área lumbosacra y miembros posteriores. El rascado puede desarrollar otras lesiones secundarias en esas zonas.

alergia a la picadura de las pulgas
El rascado puede desarrollar otras lesiones secundarias

Al igual que en el resto de procesos alérgicos, el primer punto es tratar las dermatitis asociadas que presenta el paciente. La base del tratamiento es evitar el contacto con el alérgeno, mediante un control estricto de las pulgas, tanto a nivel ambiental (casa y cama de nuestro perro), como a nivel del animal.

Manejo del prurito

Antes de instaurar un tratamiento para controlar el prurito de un animal alérgico es imprescindible:

  1. Tratar previamente las complicaciones secundarias (infecciones, dermatitis…)
  2. Evitar el contacto con el alérgeno responsable, principalmente en las alergias alimentarias y a las picaduras de pulgas.

En perros hay fármacos con eficacia demostrada en el prurito alérgico. Los glucocorticoides dan muy buenos resultados, pero se deben de tener en cuenta los efectos secundarios que poseen a largo plazo. Desde hace unos años se dispone alternativamente de ciclosporina, con menores efectos secundarios a corto plazo aunque es  más costosa.

Otras alternativas son raramente tan eficaces como los anteriores fármacos. Los baños frecuentes con agua fresca tienen varios efectos beneficiosos como el control de las infecciones secundarias, la hidratación de la piel en caso de seborrea o la eliminación de alérgenos de la superficie corporal.

Como podemos comprobar, las alergias en perros son complicadas y requieren de un control veterinario estricto. Además un mismo animal puede presentar distintas alergias simultáneamente. Ante la sospecha de una alergia al detectar los síntomas descritos, acude a tu veterinario de confianza y él te orientará sobre el tipo de alergia que padece tu mascota y los pasos a seguir.

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1 comentario
  1. Jose Luis dice

    Hola! Tengo una perra de 9 meses que acaba de pasar su 1er celo y no tengo muy claro lo de esterilizarla y como hacerlo. Me podriais aconsejar!
    Muchas Gracias!

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