¿Es bueno dar huesos a nuestro perro?

0 129

La imagen de un perro con un hueso aparece en muchas películas y en dibujos animados, como la representación de la máxima felicidad del can. Nosotros mismos comprobamos como disfruta nuestra mascota cuando se lo ofrecemos, pudiendo pasar horas mordisqueándolo. Esta práctica esconde ciertos peligros para nuestro perro.

¿Cómo voy a dejar de darle huesos con lo que le gustan? Siempre se los he dado y nunca le ha pasado nada. Es cierto, muchos perros comen huesos habitualmente y nunca les ha ocurrido nada malo. De hecho, existen algunos beneficios, ya que ayudan a que el perro mantenga los dientes limpios evitando la formación de sarro. También es cierto que en otros casos se producen obstrucciones, atascos en vías respiratorias o perforaciones, que pueden requerir cirugías delicadas (y muy caras) que pondrán en riesgo la vida del perro.

Tipos de huesos

Últimamente va calando en los propietarios la idea de que los huesos de pollo son peligrosos, por su facilidad para astillarse y producir daños. Sin embargo, ningún hueso es totalmente seguro para nuestro perro.

Los huesos cocidos son los más peligrosos para nuestra mascota, ya que son propensos a astillarse y a producir heridas por rascado o perforación, tanto en la boca como en el resto del tracto digestivo. Es lo mismo que ocurre con los huesos pequeños como los de pollo u otras aves.

En el caso de los huesos más grandes o los que podemos dar crudos, el peligro viene dado al ser estos difíciles de digerir y a veces llegan a crear obstrucciones. Pueden incapacitar al perro para defecar.

Posibles problemas

  • Roturas dentales y heridas en la boca. Ambas pueden acarrear una infección y provocarán mucho dolor al perro. Los huesos más duros pueden causar la rotura de alguna pieza dental y los que se fracturan fácilmente pueden causar cortes en boca y lengua. Son problemas leves comparados con los siguientes.
  • Un fragmento de hueso puede quedar bloqueado en las vías respiratorias (laringe o incluso tráquea). El perro tendrá importantes dificultades respiratorias, con el consecuente riesgo de asfixia. Requiere un rápido traslado al veterinario y una intervención de urgencia.
  • Obstrucción del tracto digestivo. Un trozo de hueso se queda atascado en alguna parte del aparato digestivo (esófago, estómago, intestino delgado o grueso). En la mayoría de casos requiere endoscopia y cirugía.
  • Estreñimiento. Es otro tipo de obstrucción, provocada por el consumo continuado de huesos. Es incapaz de digerirlos y se acumulan, sobre todo al final del intestino (colon). Se forma un tapón duro grande y consistente denominado fecaloma, que impide que el animal defeque. Es más leve que el anterior, ya que si se diagnostica pronto, el tratamiento con enemas y lubricación suele ser efectivo.
  • Perforación de estómago o intestino por un fragmento de hueso. Se trata del caso más grave. Provoca una infección abdominal muy peligrosa llamada peritonitis. Ha de ser sometido a una cirugía de urgencia ya que es potencialmente mortal.

Si le has dado de comer huesos a tu perro y ves alguno de estos síntomas (intenta vomitar pero no puede, vómitos con sangre, heces negruzcas o acompañadas de sangre, incapacidad para defecar…) acude lo antes posible a tu veterinario.

Alternativas a los huesos

hay alternativas a los huesosSi prefieres no correr estos riesgos, pero quieres dar a tu perro el entretenimiento que le proporcionan los huesos, dispones de otras alternativas. Hay multitud de variedades de huesos artificiales fabricados con este fin, que además le ayudarán a mantener los dientes sanos y fuertes. Existen huesos prensados que son bastante difíciles de deshacer pero fácilmente digeribles, snacks con forma de hueso elaborados en piel, o juguetes de silicona de caucho duro tipo Kong que podemos rellenar de comida.

Si finalmente decides dar huesos a tu perro (ahora que conoces los riesgos) lo mejor sería un hueso grande, de vaca por ejemplo. Nunca cocido y debes supervisar siempre de cerca cuando lo esté masticando y actuar ante cualquier situación que pueda suponer un riesgo. De todos modos, insisto en que no recomiendo dar ningún tipo de huesos a nuestras mascotas, ya que no compensa el peligro que conlleva.