Diabetes en los perros: todo lo que necesitas saber

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La diabetes es una enfermedad frecuente en perros y similar a la diabetes humana. Es un trastorno metabólico derivado de una deficiencia absoluta o relativa de insulina. La insulina es la hormona que permite a los tejidos absorber glucosa, y por lo tanto, su carencia produce un incremento en los niveles de glucosa en la sangre.

Existen dos tipos de diabetes. La diabetes tipo 1  se produce por una disfunción del páncreas, que no libera insulina a la sangre. En la diabetes tipo 2 sí se genera insulina en páncreas, pero los tejidos muestran una resistencia a la hormona y no captan la glucosa. La diabetes tipo 1 o insulino-dependiente es la más frecuente en perros y la que desarrollaremos en este post.

¿Es mi perro susceptible a sufrir diabetes?

Entre las posibles causas de la diabetes destacan la destrucción celular pancreática inmunomediada, por fármacos o por agentes infecciosos. También puede desencadenarse tras una pancreatitis primaria.

La mayor incidencia de la enfermedad se presenta en adultos, entre los 7 y los 10 años de edad. Son más susceptibles las hembras enteras (sin esterilizar). Pero también encontramos factores genéticos que predisponen a desarrollar la enfermedad. Entre las razas de riesgo podemos citar: pincher miniatura, caniche, teckel, schnauzer, beagle y otras razas toy.

Síntomas que muestra un perro diabético

]Los síntomas característicos de la enfermedad incluyen:

  • Poliuria: el perro orina mucho.
  • Polidipsia: bebe más de lo normal.
  • Polifagia: come mucho.
  • Pérdida de peso: a pesar de aumentar la ingesta, las células no captan la glucosa y se movilizan las energías de reserva.

Es importante acudir al veterinario al percibir estos síntomas en nuestra mascota, para que se le diagnostique la enfermedad. En algunos casos, puesto que son signos de instauración progresiva, podemos no reconocer los síntomas y aparecen complicaciones a medio-largo plazo. Las más frecuentes son la aparición de cataratas y la cetoacidosis.

La cetoacidosis diabética se debe a la excesiva presencia de cuerpos cetónicos en sangre, producida por la utilización de las grasas para generar energía, al no poder usar la glucosa. Desemboca en una serie de complicaciones como deshidratación, depresión, vómitos, anorexia y fuerte olor a acetona en su aliento.

Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico  de la diabetes es sencillo y se basa en la confirmación de la hiperglucemia (aumento de glucosa en sangre) y la glucosuria (eliminación de glucosa en orina) persistentes junto con los síntomas compatibles. Si hay cetonuria (eliminación de cuerpos cetónicos en la orina) se confirma la cetoacidosis diabética.

El tratamiento depende del grado de complicación de la enfermedad. En diabetes complicadas con cetoacidosis prima la estabilización del paciente y corregir los desequilibrios electrolíticos y ácido-base. En diabetes no complicadas el tratamiento se basa en dieta y administración de insulina exógena.

La dieta se basa en aportar una ingesta calórica adecuada a la condición corporal del animal y en minimizar la hiperglucemia que se produce tras las comidas. Las dietas ricas en fibra hacen mas lenta la absorción de glucosa. Estas dietas bajas en calorías y ricas en fibra son ideales en pacientes obesos, ya que promueven la pérdida de peso. En perros delgados al principio no son convenientes, sino dietas ricas en calorías hasta alcanzar un peso óptimo.

La administración de insulina será pautada por el veterinario, y puede ser administrada por el dueño en casa, normalmente dos veces al día con una inyección subcutánea, después de que el perro coma. Todo esto se debe complementar con la realización de ejercicio regular.

Se producirá un seguimiento del tratamiento, tanto en casa con tiras de orina que miden la eliminación de glucosa y cuerpos cetónicos, como en la clínica con análisis periódicos. También hay que valorar la evolución de los síntomas.

¿Puedo prevenir a diabetes en mi perro?

Por desgracia no podemos hacer demasiado para prevenir la  diabetes, debido a sus causas. Lo que sí podemos hacer es detectar su aparición lo antes posible para evitar las complicaciones de una enfermedad continuada en el tiempo.

Para ello debemos prestar atención a los síntomas de la enfermedad (poliuria, polidipsia, polifagia, pérdida de peso) y acudir al veterinario si los detectamos. Aunque son síntomas muy generales, nuestro veterinario nos ayudará a llegar a un diagnóstico mediante análisis.

Detectando la enfermedad a tiempo, con una dieta y terapia insulínica adecuadas, tu perro puede tener una vida duradera y confortable.