Las 6 señales previas que da un perro antes de morder

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Este es un post invitado de Mónica Corchado de Instituto Dog Coaching

Cuando tenemos perro debería de ser una obligación por nuestra parte entender el lenguaje canino, saber interpretar su lenguaje corporal, ya que de él podemos saber las intenciones previas de nuestro perro.

Por desgracia esto no es así, y no son pocas las veces que tengo que escuchar cuando un perro muerde, aquello de “ha sido de golpe, no ha gruñido”.

El perro tiene un lenguaje corporal muy amplio y no sólo se reduce al gruñido.

De hecho, si constantemente hemos corregido a nuestro animal cuando gruñe, no sería extraño que éste eliminara de su lenguaje esta parte por miedos a represalias por parte nuestra.

Un mordisco es previsible en un alto porcentaje de los casos, de hecho son en casi la mayoría de las ocasiones, pero sí que es cierto que hay un pequeño porcentaje de mordiscos imprevisibles denominados “agresividad impulsiva o aprendida”, muy difícil de tratar porque como hemos comentado, son imprevisibles, no se les ve venir.

Cuando un perro muerde la gran mayoría de veces ha avisado mediante diversas señales corporales o sonoras, pero no hemos sabido leerlas adecuadamente.

Existen varios tipos de agresividad, tales como:

  1. Agresividad defensiva
  2. Agresividad ofensiva
  3. Agresividad depredadora

Además de los tipos de agresividad existen diversos motivos por los que un perro puede morder, que son por ejemplo:

  1. Posesión o competitividad
  2. Territorialidad
  3. Intrasexual
  4. Enfermedad o dolor
  5. Maternal
  6. Miedo
  7. Jerárquica
  8. Depredadora
  9. Impulsiva o aprendida
  10. Redirigida

Los factores también son variados e influyen mucho, por ejemplo:

  • La cría indiscriminada y sin control debido a la alta demanda por parte de la sociedad
  • Separación temprana del cachorro de la madre
  • Falta de educación del perro por parte de la familia

No vamos a entrar en cada una de ellas ahora, eso daría para un artículo aparte, pero sí que te voy a explicar las diferentes señales previas que un perro hace antes de morder (excepto cuando es impulsiva o aprendida).

Es responsabilidad de todas las personas que convivan con un perro entender su lenguaje corporal y saber interpretarlo

agresividad en perros

Debemos recordar que la agresividad forma parte natural del comportamiento y lenguaje del perro, es un animal depredador y por lo tanto no debemos demonizar esa parte de su naturaleza, sólo entenderla y prevenirla.

El perro desciende del lobo, y la agresividad forma parte de su supervivencia en situaciones adversas o en la propia naturaleza.

Otra cuestión que debemos de tener en cuenta es que todas las razas de perros son… perros, es decir, que cualquier perro desde un chihuahua hasta un mastín si se sienten acorralados o en una situación con demasiada presión puede llegar a morder.

Evidentemente la potencia de la mordedura varía considerablemente, pero su lenguaje corporal será el mismo y por lo tanto si sabemos interpretarlo podremos evitarlo o anticiparnos en todos los casos.

Como hemos visto anteriormente, los motivos por los que un perro puede llegar a morder son varios y debemos de tenerlos en cuenta.

Por favor, no etiquetes a un perro de agresivo por una simple conducta agresiva.

No existen los perros agresivos sino perros con conductas agresivas, algo que es muy diferente.

Un can no es 24 horas agresivo, dependerá de la situación que pueda expresar esa conducta o no.

Para un perro equilibrado el mordisco es la última opción y siempre evitará llegar a ello, pero no dudará recurrir a él si las señales previas no le dan resultado, de ahí la extrema importancia de reconocerlas.

No siempre se van a dar todas las señales, ya que influye mucho el contexto, la situación y el tipo de agresividad, pero las más precisas y a las que más tenemos que prestar atención son las siguientes.

Las 6 señales previas al ataque

1. Desplazamiento: este tipo de conducta es muy ilustrativa ya que el perro nos está diciendo que no quiere saber nada del momento, quiere evitar problemas y se aleja oliendo el suelo, rascándose o andando de forma lateral mientras se intenta alejar de la situación.

2. Signos de estrés: pupilas dilatadas, bostezo, jadeo, relamerse el hocico, mirar de reojo y sacudir el cuerpo son señales muy claras de estrés en el perro.

En estas situaciones, es importante no acorralar al perro.

Si el perro tiene posibilidad de huir lo va a preferir antes que atacar, pero si no existe esta opción, son señales claras previas a un posible ataque.

3. Focalización: llegaremos a esta fase si hemos ignorado las señales anteriores, de ahí la importancia de reconocerlas ya que estaremos en una fase inicial y será más fácil reconducir el momento.

Si el perro no tiene huida posible y las señales anteriores no le han servido para apaciguar la situación, el animal se prepara para el ataque.

En este momento el perro pasa del jadeo al cierre inmediato de la boca fijando su mirada en su objetivo estando totalmente inmóvil.

La tensión se palpa en el ambiente en ese momento.

4. Signos evidentes de ataque: en este momento el perro puede solucionar la situación de dos maneras: en silencio o con sonido.

En silencio quiere decir que después de cerrar su boca, se queda unos instantes mirando fijamente su objetivo y levanta los belfos enseñando los dientes pero sin emitir sonidos; o puede gruñir enseñando los dientes…o no.

Hay perros que gruñen primero con sonido antes de enseñar los dientes, y hay perros que enseñan los dientes sin emitir sonido.

Debemos estar muy alerta a esta señal, ya que si no evitamos que pase a los siguientes niveles, el mordisco está casi asegurado.

Hay personas que piensan que cuando un perro enseña los dientes en silencio es porque está sonriendo…y nada más lejos de la realidad, ya que es justamente lo contrario.

Mucho cuidado con estas cosas, pueden desencadenar en un mordisco.
mostrar los dientes puede desencadenar en un mordisco

5. Marcaje al aire: aquí tenemos el primer aviso serio del perro, es decir, el primer aviso con posibilidad de hacer daño.

Este sería un mordisco al aire, llamado marcaje, que lo dirige hacia la persona, perro u objetivo que le está poniendo en esa situación de estrés o acorralamiento.

Normalmente no tiene graves consecuencias, pero depende de la distancia que nos separe del perro sí puede tenerlas, ya que nos alcanzará con sus colmillos y puede lastimarnos.

La intención del perro no es esa, sino decirnos de una forma más contundente que le dejemos tranquilo.

Mucho ojo si el objetivo es un niño pequeño ya que con un simple marcaje puede hacer bastante daño a un crío, recordemos que éstos tienen una piel muy fina y cualquier rasguño se incrementa en ellos y sobretodo mucho cuidado de no estar a la altura de sus ojos.

Aunque el marcaje sea al aire recuerda que tu perro tiene dos colmillos que pueden hacer daño.

NO puedes recriminar nada a tu perro, él te lleva avisando un buen rato de que dejes de hacer lo que le está estresando pero no le estás haciendo caso.

No culpes a tu perro de algo que es exclusivamente tu responsabilidad, el animal es eso, un animal y debes de respetar su naturaleza.

6. Mordisco/ataque:  si todavía no hemos entendido nada de lo que el perro nos está diciendo, no tendrá más remedio para salir de esa situación de estrés, agobio y presión, que lanzar el mordisco o ataque.

El mordisco no tiene por qué ser grave, pero evidentemente nos hará daño.

Pero insisto, la culpa NO es del perro.

Lo repito porque las consecuencias negativas se las lleva luego el animal, cuando él no ha tenido más remedio después de avisarnos previamente, que llegar al último nivel: el mordisco.

Si has llegado a este punto con tu perro, recapacita, observa a tu perro y entiéndelo.

Evita toda situación de estrés y si al perro no le gusta una situación, no le presiones.

El hecho de que haya por ejemplo niños en casa no quiere decir que el perro deba de soportar toda clase de tocamientos, palmadas, abrazos, tirones de cola, orejas, etc.

Los integrantes de la familia deben de respetar al perro, igual que éste debe de respetarlos a ellos, pero eso no quiere decir que tenga que soportar de todo.

Recuerda que tienes un animal depredador en casa, no un peluche.

Como puedes ver antes de llegar al mordisco el animal te ha avisado varias veces, de menor intensidad a mayor. Es tu responsabilidad entender estas señales y evitar que la situación llegue a mayores, por el bien de todos.

Disfruta de tu perro pero con responsabilidad