Sociabilización en cachorros: todo lo que necesitas saber

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El período sensible o de sociabilización comprende desde la cuarta semana a la doceava, y probablemente sea la etapa más importante de la vida del perro, en cuanto al modo de desarrollar sus patrones de conducta. Esto ocurre gracias al máximo desarrollo de la percepción visual y auditiva, así como de la capacidad de movimiento y el aprendizaje del perro. Durante este período, el cachorro:

  • Reconocerá a la especie a la que pertenece.
  • Aprenderá a defecar en lugares concretos y correctos.
  • Comenzará a destetar.
  • Adquirirá normas de convivencia con su misma especie jugando con su madre y hermanos.
  • Comienza el acercamiento con el humano.

Durante el período de sensibilización se inicia la madurez sensorial y la de las estructuras nerviosas, que serán las encargadas de controlar la respuesta de miedo cuando el animal se enfrente a situaciones desconocidas para él. El papel del dueño o criador en este momento es el de fomentar y ayudar a poner en práctica los instintos del perro.

La sociabilización del cachorro significa que este aprenda a enfrentar los estímulos que lo rodearán a lo largo de su vida, en un estado anímico positivo o neutro. De esta manera el animal considerará su entorno como normal y podrá vivir sin estrés permanente.

Aunque la etapa sensible finaliza a las 12 semanas de vida (se puede extender hasta las 16 en función de la raza e incluso el individuo), debemos seguir fomentando las habilidades sociales de nuestro perro y reforzando lo aprendido a lo largo de toda su vida.

Posibles problemas por una incorrecta sociabilización

La separación temprana del cachorro de su madre y hermanos provoca una insuficiente sociabilización con miembros de su propia especie, no aprende la inhibición de mordida, los patrones de vocalización ni a jugar. En estos casos, puede desarrollar un apego excesivo y anormal hacia su propietario y, aparte de reaccionar de forma temerosa, pueden aparecer síntomas de agresividad hacia otros perros.

Si lo que se produce es un aislamiento a estímulos ambientales, tendremos un perro con una gran tendencia a padecer miedos o fobias, inhibiéndose y convirtiéndose en un animal inseguro y con baja capacidad de aprendizaje.

Por último, cuando el contacto con los humanos es insuficiente o nulo se producen conductas antisociales, el perro desarrolla miedo hacia las personas y puede mostrar signos de agresividad, lo que dificultará su entrenamiento

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Cuando el contacto con los humanos es insuficiente o nulo se producen conductas antisociales, el perro desarrolla miedo hacia las personas y puede mostrar signos de agresividad

Como favorecer la sociabilización del cachorro

Hay múltiples maneras de promover la sociabilización de nuestro cachorro y debemos de aprovechar todas ellas para hacer una labor lo más completa posible. En este otro artículo tenemos una lista de todos los estímulos y situaciones que debemos presentar al perro durante estas semanas. A continuación desarrollaremos métodos para lograrlo:

Reuniones de cachorros

Una actividad en la que los propietarios juntan a sus cachorros. La edad ideal se sitúa entre las 8 y las 12 semanas de edad, después de la primera vacuna. Lo mejor es que asistan perros de diferentes razas y propietarios de todas las edades, para aumentar el umbral de estímulos que los cachorros percibirán. El objetivo principal es el juego, esencial para el aprendizaje. Además de mejorar su coordinación motora, les ayuda a desarrollar comportamientos que posteriormente formarán parte de sus patrones de conducta. La inhibición de la mordida es algo que pueden aprender en este tipo de actividades.

Paseos regulares

Esencial. Es una actividad que se repetirá durante toda su vida y que, por lo tanto, reúne muchos de los estímulos que nuestro perro se va a encontrar en su día a día. Intentaremos que durante estas semanas pueda ver el mundo exterior como algo inocuo para él, por lo tanto nunca forzaremos una situación en la que lo veamos nervioso o en la que no está a gusto.

Podemos quedar con amigos y familiares de todas las edades, si tienen perros mejor. Intentaremos que los acercamientos entre ellos se produzcan despacio, pero sin generar tensión en los animales. Por norma general, los perros adultos tratan de forma muy cuidadosa a los cachorros, por lo que no deberíamos tener problemas.

Inevitablemente nuestro cachorro se verá expuesto a los ruidos del exterior. Es lo ideal. Esto no quiere decir que si hay una taladradora en la acera, y nuestro cachorro se altera, debemos hacerlo pasar cerca para que se acostumbre. Todo en su justa medida, ya que no queremos causar efectos adversos.

Aprovecharemos para acostumbrarlo a bicicletas, gente en patines, motos, coches, etc. Algunos perros muestran una insana obsesión por estos objetos, así que intentaremos que el nuestro los reconozca como algo cotidiano en su mundo.

Otros métodos

Todo lo que se nos ocurra. Hacer viajes con él en el coche, usar collar y correa, poner un audio en el que se escuchen truenos o petardos (con el volumen bajo al principio para ver como reacciona), etc. Otro ejercicio muy útil es manosear al cachorro por todo su cuerpo para que se acostumbre a ello, para que en un futuro nos permita cortarle las uñas o una revisión veterinaria sin estrés.

Por ultimo, es importante tener en cuenta que la sociabilización y la habituación a estímulos tienen que ocurrir siempre de forma gradual. Nunca debemos forzar al cachorro a soportar situaciones que le den miedo, ya que puede creársele una fobia, produciendo el efecto contrario al que buscamos. En este caso prima la calidad de las interacciones a una posible sobreexposición a estímulos que sature al perro. También podemos usar la voz, caricias y premios cuando muestre buenas conductas o una actitud tranquila, reforzando así este tipo de comportamientos.

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La sociabilización y la habituación a estímulos tienen que ocurrir siempre de forma gradual

Sociabilización vs vacunación

Estas dos etapas coinciden en el tiempo. Existe la opinión de que un cachorro no debe salir de su casa hasta que no completa totalmente su vacunación, ya que podría tener algún problema al entrar en contacto con enfermedades sin terminar de inmunizarse. Pero la supresión de la sociabilización le causaría problemas de comportamiento durante toda su vida.

Afortunadamente, vivimos en una sociedad en la cual la inmensa mayoría de los perros están vacunados. Simplemente debemos seleccionar los lugares más adecuados para sacar a nuestro cachorro. En un entorno urbano tenemos mayor seguridad de encontrarnos perros vacunados, con escasa capacidad de padecer y transmitir las enfermedades que tratamos de evitar. De hecho, cada vez más perros que viven en el rural, son también vacunados.

Podemos evitar lugares donde no podamos garantizar su seguridad, como los entornos de algunas perreras donde hacinamiento y malas condiciones pueden albergar enfermedades como moquillo canino tos de las perreras.

Lo que NUNCA debemos hacer es aislar a nuestro cachorro durante su período de sociabilización. Cómo actuemos durante esta etapa le va a dejar huella durante toda su vida, para bien o para mal. Un cachorro correctamente socializado es un futuro perro equilibrado y feliz.